martes, 4 de marzo de 2014

 

Pídele consejo a cualquier persona sobre cómo perder peso, y ésta te dirá, casi seguro, que no comas grasas en la dieta.

Lo cierto es que lo entiendo. Llevo estudiando la Nutrición por mi cuenta desde los 16 años, y reconozco que mis dietas en mis primeros años eran bajas en grasa. ¡Era normal! De siempre había escuchado que las grasas engordan. Esta creencia también viene dada por la total equivocación de comparar a los lípidos (como macronutriente) con el tejido adiposo (la grasa retenida en nuestros cuerpos). La verdad es que a los lípidos los llamamos “grasa” y a nuestro tejido adiposo también lo llamamos “grasa”. Por tanto, ha sido clave este error para que desde tiempos ancestrales pensemos que los lípidos son el gran culpable de la obesidad y el sobrepeso mundial.

Antes de entrar en materia, quería aclarar mi punto de vista con respecto a la pérdida o ganancia de peso. Algunos expertos en salud piensan que 1kcal es 1kcal, y que mientras haya déficit calórico (aunque comas comida basura), vas a perder peso. Otros expertos piensan que 1kcal de sacarosa no es igual a 1kcal de pollo –por ejemplo-, es decir, que influyen muchas más cosas para perder o ganar peso, tales como las hormonas (insulina, glucagón, adiponectina…) o enzimas (HSL, LPL…).

Yo, personalmente, me inclino más a la segunda opinión. Es un tema que aún no está 100% demostrado por la ciencia, y aún hay muchísimos debates entre expertos. El recuento calórico prima, no hay duda de ello. La termodinámica existe. Pero el organismo no funciona tan sencillamente como piensan muchos. Como dijo Muscleblog una vez, “isocalórico no es isometabólico”.

Como también digo que dependerá del metabolismo de cada individuo.
Pon a un individuo ectomorfo a comer 100kcal más de sus calorías base y probablemente no engordará, pues necesitará muchísimas más debido a su metabolismo tan rápido. Pon a un endomorfo puro con dieta normocalórica a base de Mcdonald’s y dulces industriales… creo que ahí las hormonas juegan un papel fundamentalísimo, y probablemente, engordará debido a su metabolismo tan lento, a su impacto en la insulina, a su subida de ghrelina y a su bajada de leptina. Es mi punto de vista y lo que he podido comprobar en metabolismos tan lentos como el mío.

Un poco de biología
Es vital empezar explicando la estructura y el funcionamiento real de los lípidos. Aún muchos piensan que el colesterol es malísimo y que siempre hay que tenerlo bajo (craso error), o que las grasas saturadas reciben ese nombre porque “saturan arterias” o algo parecido (otro error).

Los lípidos son biomoléculas orgánicas formadas por carbono, oxígeno e hidrógeno, exactamente igual que los carbohidratos. Se dividen en saponificables (como las grasas saturadas e insaturadas) y en insaponificables (como los esteroides).

La diferencia entre un ácido graso saturado y un ácido graso insaturado tiene explicación química y muy sencilla. Las grasas saturadas no tienen dobles enlaces entre sus carbonos y estás unidas a muchos átomos de hidrógeno, están saturadas –de ahí su nombre- de H, mientras que las grasas insaturadas sí poseen dobles enlaces en su configuración molecular.

Un gran error es agrupar las Grasas como si fuesen una sola. La evidencia científica ya demuestra que dependiendo del tipo de ácido graso que se consuma, éste puede ser más o menos saludable para nuestro organismo. Una agrupación válida sería esta:

-          Grasas insaturadas: poliinsaturadas (ácido linoléico u omega-6, ácido linolénico u omega-3…) y monoinsaturadas (ácido oleico u omega-9).
-          Grasas saturadas: ácido esteárico, ácido láurico, ácido mirístico, ácido palmítico…
-          Grasas trans artificiales: fabricadas por máquinas. Son muy perjudiciales.
-          Grasas trans naturales: contenidas en algunos animales. No se encuentran peligros.

Aunque hay muchísimos más ácidos grasos, es una agrupación corriente y sencilla para que comprobéis que los lípidos no se pueden agrupar como uno solo.

Los lípidos son vitales para nuestra existencia, ya que llevan a cabo funciones de reserva energética (triglicéridos), función estructural (protegen a nuestros órganos), función hormonal (los esteroides regulan nuestro metabolismo y nuestras funciones de reproducción), funciones de comunicación celular y muchas más funciones vitales. Por lo tanto, creo que hay que dejar de ver a las grasas como unas apestadas e intentar entender que son fundamentales para nuestra supervivencia y salud.
Aunque ya escribiré un artículo específicamente sobre la importancia del colesterol, es importante que en un artículo sobre los lípidos, se conozca la importancia que tiene el colesterol en nuestro organismo. Sin colesterol, morimos. Así de tajante:

 


Lípidos y salud
A lo largo de tu vida habrás escuchado que las grasas saturadas aumentan el colesterol, que el colesterol siempre hay que tenerlo bajo, que cuidado con la carne roja y las yemas de huevo… La realidad es que la industria farmacéutica con las estatinas y la industria alimentaria con sus maravillosos (?) alimentos para bajar el colesterol han conseguido que la gente tenga miedo a prevenir enfermedades cardiovasculares y aterosclerosis a base de bajar la grasa. ¿Por qué la gente sigue enfermando cada vez más si está demostrado estadísticamente que cada vez consumimos menos grasas? Nadie se da cuenta que hay dos grandes factores que aumentan nuestras probabilidades de enfermar: sedentarismo e hidratos de carbono de alto índice glucémico y carga glucémica.

Han leído bien. Es prácticamente imposible hoy día encontrar información general relacionando enfermedades cardiovasculares o aterosclerosis con dieta alta en carbohidratos. Hay que irse a los estudios científicos para saber que es así.

Hace poco se publicó en ABC un artículo denominado “La redención de la grasa”, donde podíamos leer que se está dudando públicamente si realmente son las grasas (incluyendo a las saturadas) las culpables de la obesidad o de multitud de enfermedades, y que se sospechaba que el consumo abusivo de azúcares –lo que hoy en día consume casi todo el mundo- era el verdadero culpable. Muchos, donde me incluyo, no dábamos crédito a que se publicase eso a nivel público, pues habíamos luchado mucho para intentar convencer a la gente que las grasas no son perjudiciales. Dejo la palabrería y empiezo a mostraros con evidencia científica todo lo dicho.


A más dietas de alto índice glucémico, peor salud

- En este meta-análisis (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23804161) de 2013, se comprobó que una alimentación de menor IG obtiene valores inferiores de colesterol LDL (el comúnmente “malo”) y colesterol total.
- Una alimentación con elevado IG y CG se halló relacionada con una mayor incidencia de diabetes tipo II (2013): http://www.nutritionj.com/content/12/1/165 (27,769 pacientes hombres y 36,864 pacientes mujeres).
- Una dieta de elevado IG o CG se asocia a un mayor riesgo cardiovascular (2014): http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24271882
- Una dieta de mayor IG se correlacionó con más riesgo de pancreatitis (2013): http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24100113 (44,791 pacientes hombres y 36,309 pacientes mujeres)
- En este estudio de 2011 (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21978979), se dejaron de ingerir carbohidratos de alto IG y se pasó a comer grasas saturadas. El resultado fue un menor índice de enfermedad cardiovascular.
- Meta-análisis de 2012 de más de 438.000 pacientes (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23284926) en el que se concluye que las dietas con alto IG/CG tienden a más riesgo de enfermedad cardiovascular y derrame cerebral.


¿Las grasas son las culpables?

- Las grasas saturadas no son el principal problema de enfermedades cardiovasculares (2013): http://www.bmj.com/content/347/bmj.f6340
- Grasa dietética y riesgo de enfermedad cardiovascular en hombres estadounidenses: no hay relación (1996): http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2351515/
- El ácido esteárico, un tipo de grasa saturada, no parece ser perjudicial para la enfermedad coronaria en mujeres: http://ajcn.nutrition.org/content/70/6/1001.short
- Meta-análisis de 2010 en más de 347.000 pacientes donde se intenta relacionar la grasa saturada con enfermedad cardiovascular: http://ajcn.nutrition.org/content/91/3/535?ijkey=e3062d4cd51ea25a6c5b85cb0ebb34ced71f9e84&keytype2=tf_ipsecsha&linkType=ABST&journalCode=ajcn&resid=91/3/535&atom=/bmj/347/bmj.f6340.atom ¡No hay relación!
- Meta-análisis de 2013 en un estudio a largo plazo donde se compara una dieta alta en grasas con una dieta baja en grasas: http://www.andjrnl.org/article/S2212-2672%2813%2901128-3/abstract La dieta baja en grasa NO es mejor que la alta en grasas para mejorar el perfil lipídico (colesterol, triglicéridos…)
- Meta-análisis de 2010 donde se concluye que la grasa saturada no se relaciona con enfermedad cardiovascular en miles de pacientes: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2824152/
- Las grasas saturadas del queso, yogur o leche entera no modifican el valor de colesterol LDL, y aumentan el HDL (2012): http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22585901

 

Grasas trans

Como aclaré en el apartado anterior, hay dos tipos de grasas trans, las artificiales (IP-TFA) y las naturales (R-TFA). Veamos qué dice la ciencia sobre el consumo de los dos tipos de grasas hidrogenadas en la salud.

- Grasas trans artificiales: hay evidencias que las relacionan con aumento de peso y enfermedades, también con resistencia a la insulina, inflamación, grasa abdominal, enfermedad cardiovascular (2009): http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19424218
- Las grasas trans naturales no se relacionaron con enfermedad cardiovascular (2011): http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21427742
- Las grasas trans artificiales son un riesgo para enfermedades coronarias (2007): http://circ.ahajournals.org/content/115/14/1858
- Las grasas trans artificiales se relacionaron con enfermedades y obesidad, mientras que las trans naturales, no: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3125683/


Conclusión
Opinen ustedes mismos. La evidencia científica actual demuestra que las grasas saturadas y las grasas trans naturales no están relacionadas con algunas de las enfermedades y alteraciones lipídicas que supuestamente nos producían.

No he añadido estudios sobre los beneficios de las grasas insaturadas porque ya se sabían. Aunque sí me gustaría compartir con vosotros dos buenos estudios sobre frutos secos (ricos en grasas poliinsaturadas). En este (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3756625/) se demuestra que comer nueces previene la saturación de arterias. Y en este grandísimo meta-análisis (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24256379) se demuestra que a más frutos secos, menos mortalidad. Este estudio fue tratado en más de 3 millones de pacientes durante 30 años.

Si tengo que resumir todo lo dicho en guiones sobre la relación entre lípidos y salud, quedaría así:
- Las grasas insaturadas son beneficiosas, excepto en algunos casos el ácido linoléico (omega-6), ya que se ha demostrado que en grandes cantidades, puede haber problemas de inflamación. Primordial consumir de la dieta o de suplementos los dos ácidos grasos esenciales, el ácido linoléico y el ácido linolénico, es decir, omega-6 y omega-3.
- Las grasas saturadas no son tan perjudiciales como nos han venido diciendo desde hace muchas décadas. Eso sí, dentro de las mismas grasas saturadas, hay que diferenciar entre varios tipos de ácidos grasos saturadas, y sí es cierto que el ácido graso saturado palmítico es el que peor sale parado a través de estudios. De los demás no hay evidencia actual que los relacione tan drásticamente con enfermedades.
- Las grasas trans naturales no son perjudiciales.
- Las grasas trans artificiales son muy perjudiciales tanto para la salud como para la obesidad. Es uno de los grandes pilares de la obesidad mundial y de las enfermedades cardiovasculares. Se encuentran en todo tipo de bollería industrial y comida basura. Realmente perjudiciales.


Lípidos y pérdida de peso
Entramos de lleno en uno de los apartados más esperados del artículo. Es típico decir que las grasas son malas para la salud, pero aún más típico es decir que las grasas engordan.

En la pérdida o ganancia de grasa, influyen algunas enzimas y hormonas. Las enzimas más conocidas son la Lipoproteinlipasa, que es la enzima que captura ácidos grasos de la sangre y los almacena en las células grasas, y va en función del aumento de insulina. La HSL es la enzima responsable de liberar la grasa de las células grasas a la sangre, por lo que su objetivo es que pase a ser energía. Para que la HSL se active, la insulina tiene que encontrarse baja.

Podemos resumir que la LPL lleva a cabo la lipogénesis (aumento de grasa), y la HSL, la lipólisis (pérdida de grasa).

Las hormonas más conocidas relacionadas con la pérdida y ganancia de grasa son:
- Insulina: es segregada por el páncreas cuando hay una considerable glucemia. La insulina aumenta el transporte de glucosa de la sangre a las células, estimula la síntesis de lípidos a partir de glucosa en las células del hígado y tejido adiposo…
- Glucagón: también es segregada por el páncreas, y es la hormona espejo de la insulina. Acelera la degradación de glucógeno muscular y hepático a glucosa.
- Adiponectina: aumento de la sensibilidad a la insulina.
- GLP-1: aumento de la sensibilidad a la insulina.

Aparte, hay dos hormonas fundamentales que juegan un papel importante en la pérdida o ganancia de peso a nivel mental, que son la ghrelina (hormona del hambre) y leptina (hormona de la saciedad). Se ha demostrado que a mayor ingestión de carbohidratos refinados y simples, la ghrelina aumenta y la leptina desciende, por lo que podemos crear una ansiedad y unas ganas de comer que destrozarían la dieta que estuviéramos llevando a cabo en ese momento.

Por lo tanto, es importante saber que un déficit-superávit de kilocalorías siempre es influyente, pero que no lo es todo. Aquí un estudio (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16391215) que demuestra que el déficit calórico solo es rentable a corto plazo, pero no a largo plazo. La Fisiología Humana abarca muchísimos procesos complejos y opino que las hormonas juegan un papel más que fundamental.

No me gusta simplificar el aumento de peso a la insulina como hacen algunos divulgadores estilo Taubes, pero sí es verdad que ésta es influyente en que ganemos más o menos tejido adiposo. Lo dije en párrafos anteriores: todo esto depende muchísimo del metabolismo de cada persona. ¿No conocéis a gente que puede comer más de 5000kcal y no engordar? Como también conocéis a personas que comen muy poquito y no paran de engordar con los años.

Amo a la grasa (como macronutriente). Me proporciona mejor estado físico y mental. En otros artículos de este blog ya comenté que poseo un metabolismo lento (soy endomorfo puro), por lo tanto, a lo largo de los años, he tenido que probar todo hasta conseguir la alimentación perfecta para mi genética. Probé, como todos, con carbohidratos altos-proteína media-grasas bajas y carbohidratos altos-proteína alta-grasas bajas, pero toda mi vida física cambió cuando comencé a reducir los carbohidratos de mi alimentación y subir las grasas, manteniendo la proteína a 2-2’2g/kg.
Ahora y desde hace más de 1 año, no como más de 150-180g de carbohidratos al día, el resto, utilizo la grasa como fuente de energía. Como huevos, carnes, pescados, frutos secos, aceite de oliva, quesos, jamón serrano, chocolate puro 90%…

Aunque puede parecer una exageración, aceleré mi metabolismo. Estoy en plena fase de volumen ganando masa muscular y no retengo mucho tejido adiposo en comparación a hace años con dietas altas en carbohidratos. Aparte, me sacio. La proteína es el macronutriente más saciante, la grasa también tiene un alto grado de saciedad, y encima, la cantidad que ingiero de carbohidratos suele ser alta en fibra, por lo que no tengo ninguna ansiedad, regulo bastante bien mi leptina.

Creo que es hora de evidenciar todo lo que digo a través de estudios científicos actuales.


Dietas bajas en grasa VS dietas altas en grasa

- Dieta alta en grasa y proteínas VS dieta alta en carbohidratos. Las altas en grasa hicieron perder más peso (2005): http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15616799
- Dieta alta en grasas y baja en carbohidratos, mejor peso corporal y aumento HDL (2013): http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24075505
- Dieta baja en carbohidratos VS Dieta baja en Grasa para adolescentes obesos. La baja en carbohidratos fue más efectiva (2010): http://www.biomedcentral.com/1471-2458/10/464
- Dietas altas en grasa y proteína son mucho más efectivas que altas en carbohidratos para perder grasa abdominal: http://link.springer.com/article/10.1007/s00125-004-1603-4
- La grasa dietética no es un factor predominante en la grasa corporal: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/12566139


Lácteos enteros (con su grasa) y obesidad. ¿Engordan? 

- 1000 personas del País Vasco comen queso y no hay índices de aumento de peso: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24138541
- A unos 10.000 niños se les dio leche entera y desnatada. La leche desnatada no obtuvo menor aumento de peso: http://adc.bmj.com/content/98/5/335
- La leche desnatada es más insulinogénica que la leche entera: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23077192
- Los lácteos desnatados no están relacionados con menor peso que los lácteos enteros: http://advances.nutrition.org/content/3/3/266.full
- Meta-análisis de más de 25 estudios (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22932282): no se encontró relación entre lácteos enteros y aumento de peso.


 


Conclusión

La grasa no engorda por ser grasa. Solo hay aumento de grasa corporal cuando se produce un superávit calórico en determinados metabolismos y cuando se activan hormonas y enzimas encargadas de acumular tejido adiposo. Un abuso de carbohidratos (sobre todo simples y refinados) va a hacer que acumules más grasa corporal que un abuso de queso o jamón serrano. Y no solo los carbohidratos refinados van a proporcionarte más obesidad, sino que te pones en riesgo de contraer enfermedades como la diabetes o enfermedad cardiaca. Las grasas no aumentan los triglicéridos. Los carbohidratos sí. Por lo tanto, mis recomendaciones son las siguientes si quieres tener un peso óptimo acorde a tu estatura y tu actividad física:

- Aliméntate de comida real: huevos, carnes, pescados, frutos secos, quesos, aceite de oliva virgen extra, legumbres, frutas, verduras…
- Los carbohidratos que comas, siempre preferible que sean integrales, cuanta más fibra mejor, para ralentizar la glucemia y proporcionarte mayor saciedad. Aparte, un buen uso de frutas (la fructosa no activa la insulina) y verduras.
- Ingiere lácteos enteros pasteurizados y crudos. No están relacionados con aumento de peso y mantienen muchos de sus nutrientes gracias a que no están ultraprocesados ni desgrasados.


Lípidos y deporte

El título de este apartado sería “dieta cetogénica y deporte”, ya que casi todos los deportistas ingieren algo de grasa en sus alimentaciones. Así que trataré de explicar cómo se llevaría una dieta alta en grasas y baja en carbohidratos en un deporte como es la musculación, que es donde más tengo conocimiento.

No es el tema principal hablar de lo demonizadas que están las dietas cetogénicas, porque en próximas semanas tengo la idea de escribir un artículo sobre ello, así que hablaremos de cómo se llevaría una dieta cetogénica si vas a entrenar pesas.

Llevas años funcionando con glucosa… ¿de qué te extrañas si tienes algunos leves efectos secundarios cuando llevas los primeros días a bajos carbohidratos? Aunque estemos diseñados genéticamente para entrar en cetosis, el cuerpo se ha llevado muchísimos años funcionando con glucosa, y en las primeras dos semanas, el cuerpo necesita liberarse de la glucosa para comenzar a trabajar con cetonas. Por tanto, los primeros días serán duros: tendrás mal aliento, algunas hipoglucemias, ansiedad por comer, orina muy amarilla (las cetonas salen por la orina), entrenarás no muy bien… hasta que el cuerpo se acostumbre a vivir con cetonas y llevando a cabo la gluconeogénesis constante. La glucogenogénesis es la síntesis de glucogéno a través de glucosa, vamos, como hemos estado funcionando toda nuestra vida. Mientras que la gluconeogénesis es la obtención de glucosa a partir de proteína y en algunos casos, de la grasa, como del glicerol.

Una vez que el cuerpo esté acostumbrado a vivir con la grasa como combustible, entrenarás con mucha más intensidad que con glucosa, tendrás un mejor estado físico, no retendrás líquidos, estarás quemando grasa corporal mientras aumentas la fuerza y el músculo, hormonas como la testosterona aumentarán gracias a la grasa saturada…

En este estudio (http://www.jissn.com/content/9/1/34), ocho deportistas probaron una dieta cetogénica durante 30 días, y perdieron grasa corporal manteniendo la fuerza.

A modo personal, el funcionar con grasas me cambió el físico. En épocas de definición bajo los carbohidratos hasta llegar al estado de cetosis, y en épocas de volumen, mantengo los carbohidratos a no más de 150g, muy bajos. A mí me han proporcionado bienestar mental, el no tener más hambre cuando me acabo determinada comida, el no tener ganas por nada dulce, y el solo tener ganas de comer comida de verdad, como puede ser un buen filete, un buen queso o unos buenos frutos secos.

Es curioso que en mi vida mi abdomen fue visible mientras llevaba dietas de carbohidratos altos, y actualmente, en pleno volumen, mi abdomen ha estado visible por primera vez en mi vida. Comiendo yemas, comiendo almendras, cacahuetes, jamón serrano, ibéricos de calidad, y mucha más comida de verdad. Solo apuesto por comida de categoría, con proteínas de alto valor biológico y alimentos no procesados. También he de decir que los carbohidratos que ingiero vienen de las frutas, verduras, legumbres y algún que otro pan integral o de centeno. Todo me sienta fenomenal a nivel deportivo, rindo en el gimnasio mejor que siempre, y eso que actualmente sigo rutinas de fuerza máximo y alta intensidad.


Lípidos en la sociedad

Llegamos al final del extenso artículo para resumir cómo veo la situación de las Grasas en nuestra sociedad. En los anteriores apartados habéis podido leer algunos de los grandes mitos que tiene nuestra sociedad sobre las grasas saturadas, los huevos, el colesterol…

Hay un grandísimo desconocimiento por parte del pueblo, y que llega hasta algunos profesionales sanitarios. No me cabe en la cabeza que en pleno año 2014 algunos médicos afirmen que el colesterol hay que mantenerlo bajo o que el colesterol dietético influye mucho en el colesterol sanguíneo. No me cabe en la cabeza que una persona que ha estudiado tantos años declare esas afirmaciones a sus pacientes. Que he sido yo, que en varios años de hobbie he podido comprobar científicamente que no es así… ¿qué es lo que pasa? ¿Por qué hay esa desactualización? ¿Pereza? La verdad es que no lo sé. Primeramente, hay que diferenciar entre muchos tipos de colesterol, que son el LDL, HDL, VLDL, IDL, quilomicrones. No solo hay uno o dos, como se dice en el día a día. Pero bueno, el tema del colesterol ya lo trataré otro día. En los estudios que enlacé anteriormente pudisteis comprobar que el consumo de grasas no influye en hipercolesterolemia ni en aumento de triglicéridos, en cambio, los hidratos de carbono refinados sí influyen. Y mucho.

Las grasas no son las culpables de la obesidad mundial, ni de la diabetes, ni de la aterosclerosis, ni de los ataques cardiacos. Algunas de las causas, a mi modo de ver, ciñéndonos a la alimentación, son:

- Sedentarismo.
- Exceso de azúcares y carbohidratos refinados. Incluyendo jarabes de maíz y de glucosa.
- Exceso de grasas trans artificiales.

Tenemos que mejorar nuestros hábitos alimenticios. Son claves para vivir más y mejor. Cambiar la forma de pensar, comprar y comer COMIDA. Tu cuerpo lo agradecerá en salud, paladar y en masa muscular. Sin duda.




2 comentarios :

  1. Me gustaría leer un buen artículo así como este pero que trate del Aumento de Peso, soy de las personas que les cuesta aumentar pero si bajo los kilos rápido como por ejemplo con una gripecita.

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  2. Hola, tengo que decir que es muy buen artículo, bastante intrigante.
    Ahora bien, quisiera saber si aún defiendes este tipo de alimentación alto en grasa como fuente principal de energía?

    ResponderEliminar

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