martes, 4 de marzo de 2014



Hace ya bastante tiempo que me pregunto a mí mismo qué le ha pasado al mundo del culturismo –tanto de competición como amateur-. Llevo inmerso en este mundo algo más de 4 años. Un novato como quien dice. Eso sí, he tenido la gran suerte de ir por la rama correcta en cuanto a nutrición y entrenamiento. Ya se sabe que hay culturistas que aun llevando décadas entrenando, todavía están en la rama equivocada.

En estos cuatro años he estado en seis gimnasios, y he visto de todo un poco, aunque seré sincero: aún más he visto fuera de ellos. He visto más cosas en la calle, y creo que casi todos concordamos en esto. Fuera de los gimnasios, el culturismo no es un deporte ni un estilo de vida. Todos piensan que es, simplemente, una ‘picá’ que le entran a algunos hombres para hacerse los machitos en las playas de todo el mundo, y que así más mujeres caigan rendidas a sus pies. ¡No he mentido en nada! Si decís que todo lo anterior es mentira, es que habéis vivido poco. Cuando yo empecé, allá por 2009/2010, el culturismo/fitness no era tan famoso en nuestro país como lo es ahora, gracias –o desgraciadamente- a YouTube, Twitter y demás redes sociales. Actualmente hay muchísimos más seguidores de fitness y culturismo que hace cuatro años. Te vas a YouTube, tecleas algo referido a nutrición, y ya casi no aparecen vídeos de nutrición como ciencia, sino que te saldrá el típico “personal trainer” hablando de lo buenas que son sus proteínas. Caso de Rafa Martín y miles de más personajes de la red. Luego tenemos a grandes personajes –malamente hablando- como lo es Rafa Mora, pero que, a pesar de que se puede comprobar a simple vista que de nutrición o entrenamiento tienen la misma idea que mi abuela, poseen miles y miles de seguidores que compran sus suplementos a precio de oro.

Y ahí es donde quería llegar. ¿Qué le ha pasado al culturismo? Las marcas ya casi no apuestan por culturistas de verdad. En los gimnasios ya no hay ni se respira ese ambiente culturista que afloraba en los 80’s o 90’s. Ni los mismos dueños de los gimnasios quieren un ambiente más espartano. Recuerdo cuando era un crío y mi padre me llevaba de visita a su gimnasio. Creo que ya nada de eso existe, y creo que tampoco existirá. Pero… ¿qué ha pasado?

En España aún nos quedan contados gimnasios de cada provincia que mantienen este rango guerrero del que hablo, pero pocos clientes de dichos gimnasios van a entrenar de verdad. En los seis gimnasios en los que he estado, muy pocos (los puedo contar con las manos) clientes han ido a entrenar de verdad. ¡De eso se trata! No nos tenemos que ir al Gold’s Gym de Venice ni al Anaqués Gym de los 90’s. En nuestra misma ciudad, hace algunos años, las personas iban a entrenar de verdad, iban a comerse los hierros, el respeto y la humildad predominaban mucho más que ahora…

¿Qué tenemos ahora? Ahora tenemos miles de marcas de suplementación, de la cual la mayoría son pura estafa. Tenemos cientos de móviles en las salas de gimnasio que interrumpen los entrenamientos de la gente. Tenemos una mentalidad blanda donde creemos que con entrenar flojito a tres horas es mucho más beneficioso que entrenar duro en 40 minutos. Tenemos entrenadores personales que no se han leído un libro en su vida, y que piensan que la experiencia lo vale todo en este deporte. ¡Pobre Ciencia!

Y luego tenemos la opinión de la gente de fuera. Si ya teníamos problemas con nuestros compañeros de la musculación, fíjense, porque la gente va a criticar cada cosa que hagas o digas. Todos ellos parecen ser profesionales en dietética, bioquímica y fisiología. Tienen la verdad absoluta, y te lo van a demostrar cada vez que hables de tu deporte.

No soy partidario de odiar la información contenida en internet. Muchos culturistas más ‘old school’ no hacen caso de internet y recomiendan que nadie lea en él, porque “solo hay pamplinas y tonterías”. En parte, tienen razón. En otra parte, no. Hay que buscar buenas fuentes fiables, leerlas, pensar por ti mismo, y luego, sacar una conclusión. De nada vale leerlas y soltarlas en el gimnasio como un papagayo. Es importante pensar por ti mismo. Puede que lo que hayas pensado no tenga sentido, pero la experiencia va a hacer que cada vez saques más conclusiones verdaderas.

El culturismo no es blanco y negro. Y siento llevar la contraria a millones de culturistas que así lo piensan. El culturismo no siempre es “entrenar hasta matarte y recuperarte a base de aislado de proteína, pollo, arroz, avena y plátano”. No siempre es así, como digo. Y tengo todo el derecho del mundo a demostrarlo con mi pésima genética. Siempre me dijeron que tenía que comer hasta que me saliese la comida por las orejas. Y claro, yo, en 2010 y 2011, ¿qué iba a objetar a gente veinte veces más fuertes que yo y con muchos años de experiencia? Los resultados en mí fueron pobres, muy pobres. Casi no comía grasa por miedo a engordar –cuando con los carbohidratos retenía kgs de grasa y de líquido-, no echaba sal a las comidas, contaba las horas exactas para comer… ¿y de qué me servía a mí? De poco. De casi nada. Seguía siendo un flaco-grasivo. Cuando empecé a investigar por mí mismo de buenas fuentes científicas, ya observé que cada metabolismo es un mundo aparte. Puede que a muchos culturistas os sirva el pollo y arroz a todas horas, pero a mí no. Y es obvio que a millones de genéticas tampoco.

Y ahí quería llegar con lo de que el culturismo no es blanco y negro. Ante todo, el culturismo, aparte de ser un estilo de vida, es CIENCIA. El culturismo es un deporte c-o-m-p-l-e-j-í-s-i-m-o que está repleto de comeduras de cabeza. En él abarcan el ganar masa muscular, definiciones, puestas a punto para las competiciones, temas de piel, venas… pienso que es el deporte más complicado a nivel de preparadores personales. Todo ello, abarcan muchas ciencias, como son la Dietética, Fisiología, Bioquímica, Biología, Tecnología de los Alimentos… ¿sigues pensando que el culturismo es blanco y negro para todo el mundo? Fuera de los tipos con supergenéticas, también hay tipos con genéticas nefastas que necesitan un asesoramiento muy diferente a los planes típicos.

Dejando el tema de lado, está claro que el culturismo ha sufrido una decadencia, pero también ha ganado en evolución. Ya casi no quedan personas que estén dispuestas a sufrir en el gimnasio, vale, pero también se conocen muchas otras vías para que todos tengamos físicos más estéticos y más saludables. El problema sigue siendo que no se aceptan estas nuevas vías a pesar de que la evidencia científica lo demuestra.

En el sector culturista, hemos perdido pasión, y a la vez, hemos ganado en evolución. Por suerte, el fitness (aunque no sea exactamente igual al culturismo, estamos hablando de cosas parecidas) se ha adentrado muchísimo en los graduados en nutrición de la actual generación, lo que conlleva que cada vez sepamos más y más de cómo construir y pulir un físico excelente y, a la vez, un físico saludable. Creo que llegó la hora de mezclar la Nutrición de toda la vida con el mundo de la musculación. Eso, por supuesto, lo podemos aplicar al culturismo. No tengo nada en contra de la gente que no le gusta el culturismo, pero la verdad es que me da pena ver que ya casi no existe esa pasión por entrenar, por diseñar la dieta que harás el mes que viene o por hablar con tu amigo por teléfono para contarle cómo te fue el entrenamiento. Se está perdiendo, y de hecho, apuesto por que se perderá aquí en España. La musculación ha “evolucionado” –desgraciadamente para muchos-, y a la gente ya no le interesa un físico conseguido con pasión y amor, sino que le interesan un buen físico, y punto. Sea a base de anabolizantes o de entrenar a disgusto, pero es así.

Aún nos queda mucho por ver.

1 comentario :

  1. Excelente artículo. Totalmente de acuerdo. Menos movil y mas hierros

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