viernes, 12 de febrero de 2016

La suplementación deportiva está viviendo una evolución gigantesca desde hace 5-6 años. Es increíble cómo se están creando suplementos y alimentos que ayudan a llevar mejor la preparación del deportista. Suplementos y derivados de alimentos con unos sabores exquisitos.

Ejemplos claros son:

- Comercialización de whey protein con sabores tremendos que superan con creces a bebidas comerciales azucaradas tales como Cola Cao o batidos de sabores. Hoy día existen en el mercado proteínas de suero de sabor natilla, leche merengada, turrón, chocolate blanco, pantera rosa, pasteles, brownie... inimaginables sabores hasta hace muy pocos años.

- Comercialización de suplementos de aminoácidos libres como BCAAs, aminoácidos esenciales o glutamina con sabores cítricos muy buenos. El sabor neutro de los aminoácidos libres siempre se ha caracterizado por saber a "rayo", e incluso cuando comenzaron a comercializar los primeros aminoácidos con sabores, seguían sabiendo mal. Hoy ya no tenemos ese problema.

- Harinas de avena de sabores ya muy conseguidos, incluso sabor pizza.

- Snacks y pasteles proteicos como brownies, patatas horneadas...


Podríamos seguir hasta cansarnos. Las barritas energéticas y proteicas fueron el primer snack comercializado en el sector, y hoy ya existen sabores brutales, aunque lo más probable es que su composición no sea tan buena como crees, ya que suelen abastecerlas de azúcares tales como sacarosa o jarabe de glucosa.

Hoy hablaremos de las míticas barritas Flapjack, pero de su versión 'mala' o su versión 'catastrófica'. 
Primeramente decir que las barritas de avena flapjack son mucho más antiguas de lo que muchos creen, y no precisamente las crearon las marcas de suplementos. De hecho, es un postre creado en el siglo XVI y se suelen realizar de forma casera en Reino Unido o Irlanda.
Las verdaderas están hechas con mucho más porcentaje de avena de las que tienen las marcas de suplementos, azúcar moreno y mantequilla.

Pero hay que tenerlo claro: estos países las consumen en forma de postre, como aquí en España comemos torrijas. Es decir, no forma parte de la dieta diaria ni es una comida totalmente saludable. Pero es que las marcas de suplementos sí las comercializan como un producto dietético por llevar "avena". Ahí está la diferencia y lo que me ha hecho escribir este artículo.


De forma muy sencilla, para que quede muy claro, vamos a comparar la composición nutricional de una Flapjack de 120g con un Donuts original de 55g (unidad).
Espero no haber quitado la ilusión a los que la suelen comprar:





Ahora analizaremos las fuentes de cada macronutriente y compararemos sus ingredientes:

FUENTE DE GRASA

- Flapjack: aceites vegetales hidrogenados, aceites vegetales no hidrogenados, Ejemplos: palma o colza.

- Donuts: aceites vegetales hidrogenados, aceites vegetales no hidrogenados, yema de huevo, cacao.


FUENTE DE CARBOHIDRATOS

- Flapjack: avena (cantidades mínimas), azúcares (sacarosa, jarabe de fructosa, jarabe de maíz de alta fructosa, jarabe de melaza.

- Donuts: harina trigo, harina soja, azúcares (sacarosa, jarabe glucosa-fructosa, dextrosa).


FUENTE DE PROTEÍNAS

- Flapjack: suero de leche, avena (cantidades mínimas).

- Donuts: suero de leche, caseína de leche, huevo.



Conclusión

Es muy preocupante que se sigan comercializando productos de esta calaña y los clasifiquen como "producto dietético". Hemos podido comprobar que un Donuts tiene características nutricionales idénticas, aparte de tener un porcentaje calórico mucho menor y tener un precio más bajo.

Hay que andar con mucho ojo, porque no es difícil que te cuelen productos así. La mayoría de gente no se da ni cuenta. Y aún peor: muchas marcas que crean y comercializan sus Flapjack, ni si quiera añaden en el envase los valores nutricionales.




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