sábado, 4 de junio de 2016

Ya hablamos sobre la seguridad de la sacarina y el acesulfamo-K en anteriores artículos. Como ya vaticiné por aquellas fechas, mi cometido era hacer revisiones de los aditivos –en este caso, edulcorantes artificiales- más famosos y controvertidos. Hoy le toca el turno al aspartamo. Como bien sabéis, el papel de aspartamo en la industria alimentaria, no es otro que añadirlo de manera intencionada a productos para provocar sabor dulce, en sustitución de sacarosa (azúcar de mesa), y así, conformar un producto sin azúcar añadido, apto para diabéticos y personas que opten por el mercado “light”. En algunos casos, el aspartamo es conjugado con otros edulcorantes, para producir sinergia, y mejorar algunas características sensoriales, como el sabor.

Probablemente, el aspartamo sea el edulcorante artificial con peor fama en nuestra sociedad, incluso peor que ciclamato (recordemos que su uso está prohibido en EEUU por la FDA), ya que, debido a varios estudios realizados en ratas/ratones, se relacionó su consumo habitual con efectos cancerígenos o neurotóxicos.






0 comentarios :

Publicar un comentario

MERCHANDISING

¡SÍGUEME EN FACEBOOK!

ÚLTIMO VÍDEO EN YOUTUBE

Los artículos más leídos