lunes, 5 de septiembre de 2016

En este artículo, analizaremos la evidencia existente en torno a la suplementación con vitamina E y su muy mencionado beneficio en el rendimiento deportivo. Suplementos de vitamina E son recomendados en muchas preparaciones de culturismo. 
¿Realmente mejora el rendimiento?

No pretendo ahondar en detalle acerca de las generalidades de la vitamina E, pero para comprender su papel en el rendimiento deportivo, debemos conocer acerca de su naturaleza y características biológicas.



Características básicas de la vitamina E

La vitamina E, es un compuesto liposoluble que se encuentra unido a los lípidos dietarios. Está formado por compuestos denominados tocoferoles, donde el α-tocoferol es el metabolito activo de mayor relevancia.

Se encuentra principalmente  en aceites vegetales y margarinas, y en menor medida en cereales, vegetales, huevos y carnes.

Dentro de sus principales funciones destaca su efecto antioxidante. Esta acción protectora está destinada a combatir la peroxidación de ácidos grasos poliinsaturados y radicales libres (Rl) solubles en grasa de los fosfolípidos de la membrana plasmática. Además, llevan a cabo funciones fisicoquímicas involucradas en la estabilización de la propia pared celular.



La absorción de la vitamina E a nivel intestinal es limitada, llegando a ser de entre 20 y 40 % de la cantidad consumida con el alimento y/o suplemento.

Su transporte en el plasma está ligado a las lipoproteínas, de ahí que su concentración dependa de los niveles de lípidos en sangre. Su concentración se podría ver disminuida en casos en los que no hay una producción biliar normal, ya que gracias a este compuesto lipídico es que la lipasa pancreática realiza su función digestiva, permitiendo la posterior absorción de la vitamina junto con las demás moléculas liposolubles.


Consumo actual de suplementos de vitamina E en el deporte

Desde hace un par de décadas, la suplementación con antioxidantes (AO) pasó a ser de considerable interés en el mundo de la nutrición deportiva.
Se utilizan ampliamente en el sector deportivo con el fin de reducir el estrés oxidativo (EO) generado por la elevada demanda metabólica de actividades extenuantes, optimizar la recuperación muscular y promover mejoras en el rendimiento.

A pesar de todo, la evidencia en torno al tema del posible efecto beneficioso de los antioxidantes como coadyuvantes en la mejora del rendimiento deportivo, mediante la regulación de las variables ya mencionadas, no es determinante. Por lo contrario, es posible que elevadas dosis de antioxidamente, además de no inducir mejora alguna en el rendimiento, pudiera empeorarlo mediante la interferencia en los procesos adaptativos del organismo ante las demandas fisiológicas exigidas por el ejercicio.



Dado que los antioxidantes son de libre venta, es muy común observar consumos desmedidos por parte de atletas, recomendados erróneamente por sus entrenadores y nutricionistas. Mediante la frase “son vitaminas, el cuerpo las desecha rápidamente sin problema alguno”, se escuda su recomendación. Pero, como veremos más adelante, incluso siendo vitaminas hidrosolubles (de más fácil excreción), pueden traer consecuencias negativas, tanto a nivel de salud como de rendimiento en el deporte. 


¿Beneficio a nivel de rendimiento deportivo?

Antes que nada, quiero dejar en claro que el estrés oxidativo generado por el ejercicio no es del todo perjudicial. Forma parte del proceso de adaptación del organismo ante las demandas metabólicas inducidas por el ejercicio. Tal y como se muestra a continuación.

En un estudio de Davis y otros, (1982) se encontró que los radicales libres funcionan como mediadores en la señalización de procesos adaptativos del ejercicio, aumentando la biogénesis mitocondrial. [3]
Similares resultados, los autores concuerdan en que los radicales libres juegan un papel importante en el sistema inmune y en diferentes procesos hormonales. [2]

A pesar de estar induciendo un posible daño al evitar que se manifiesten estos procesos adaptativos, el abuso de antioxidantes, precisamente vitamina E, podría ser perjudicial por otros aspectos.

Rietjens y otros (2002), concluyen que grandes dosis de  vitaminas C y E, carotenoides y flavonoides pueden resultar nocivos para la salud, precisamente por su efecto prooxidante. [5]
Incluso, en este meta-análisis se observó una posible relación entre el abuso de suplementos de vitamina E, beta caroteno y vitamina A y el riesgo de muerte. [1]

Dependiendo de la dosis y las condiciones experimentales, la vitamina E puede cumplir función tanto antioxidante, como prooxidante.
Elevadas dosis de la vitamina combinado con un marcado estrés oxidativo pueden generar especies reactivas de α-tocoferol, las cuales tiene la capacidad de iniciar por si solas la peroxidación de lípidos, provocando daños a nivel de membrana celular, con consecuentes efectos carcinogénicos. [4]

Algunos casos refieren mínimos beneficios en la reducción del estrés oxidativo inducido por el ejercicio [9], o bien, mejoras en la sensibilidad insulínica y utilización de glucosa a nivel muscular tras la ingestión de suplementos de vitamina E [10]; siendo necesario una mayor rigurosidad en investigaciones similares.

Fischer y otros [13], utilizaron la isoforma gamma de la vitamina (γ-tocoferol) junto con ácido ascórbico, encontrando interesantes resultados, en donde se vio una disminución en la concentración de proteínas de choque térmico posterior a ejercicio extenuante. Este grupo de proteínas son producidas bajo situaciones de elevado estrés orgánico, en donde tiene partida el ejercicio de alto impacto metabólico. Sin embargo, este hallazgo fue refutado por posteriores estudios. [14]



A pesar de los resultados favorables mencionados anteriormente, la evidencia no es contundente, y todo indica que su uso resulta inútil en lo que a rendimiento deportivo respecta [12].

En este estudio [4] se encontró que la suplementación con vitamina E no produjo una disminución de citoquinas inflamatorias, cambios en los niveles leucocitarios, ni redujo el estrés oxidativo generado durante una competencia de triatlón.
Keong y otros (2006), demostraron que no hay beneficio en la resistencia aeróbica y/o rendimiento en carrera, ni previene el daño muscular inducido por el ejercicio, a pesar de reducir la peroxidación lipídica durante el reposo posterior. [6] Mismo resultado aquí. [8]
Tampoco hay mejoras en términos de crecimiento muscular y/o fuerza. [15]

En términos generales, parece que no hay evidencia de que la vitamina E pueda ejercer efectos positivos sobre el rendimiento deportivo, mediante la optimización de alguna de las variables implicadas en este fenómeno.


En esta investigación del 2015 [7] se indica que el consumo frecuente y variado de vegetales, frutas, granos enteros, legumbres, semillas y demás alimentos ricos en antioxidantes naturales, es suficiente para satisfacer la demanda en personas físicamente activas. Siendo incierto el establecimiento de una dosis segura, o incluso, siendo incierta la funcionalidad, para la suplementación con esta vitamina. [11]


Conclusiones

·    - La suplementación con vitamina E parece no tener efectos positivos sobre el rendimiento deportivo.

·   - Elevadas dosis de antioxidantes, tales como vitaminas C y E, pueden traer consecuencias negativas para la salud y rendimiento deportivo, perjudicando ciertas rutas de señalización en los procesos adaptativos al ejercicio físico.


Recomendaciones

Consumir una dieta variada que incluya diferentes tipos de semillas, legumbres, granos enteros y vegetales para satisfacer la demanda de vitamina E en el organismo. 


Referencias

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