jueves, 6 de abril de 2017

En la entrada de hoy vamos a abordar una pregunta muy concreta: ¿Es compatible la salud con la búsqueda del máximo rendimiento deportivo?


Se trata de una pregunta muy controvertida, que cualquiera que se interese un poco por el mundo del deporte se habrá formulado alguna vez. ¿Está sano un maratoniano olímpico? ¿Está sana una persona que entrena todos los días más de 6h? ¿Está sano un ciclista tras participar en el Tour de Francia? ¿Es el deporte de élite demasiado exigente para el cuerpo? Trataremos de dar respuesta a estas cuestiones desde una perspectiva científica.

En primer lugar vamos a hablar de los “contras”. 
Llevar el cuerpo al extremo que supone una competición de élite no puede ser una situación que pase desapercibida para nuestro organismo, eso es cierto. El ejercicio intenso implica ciertas alteraciones de la homeostasis fisiológica del organismo. Por ejemplo, si nos hicieran un análisis de sangre tras un entrenamiento duro, salvando las diferencias entre cada deporte, saldrían ciertos parámetros alterados. Veamos algunos de ellos:

Modificaciones inmediatas:
- Primero disminuyen y luego aumentan los ácidos grasos libres.
- Aumenta la GGT (Gamma-Glutamil Transpeptidasa)
- Aumenta el ácido láctico.

Modificaciones duraderas:
- Aumenta la CK (creatinquinasa)
- Aumenta la AST (Aspartato aminotransferasa, antes conocida como GOT (Glutámico-Oxalacético  Transaminasa))
- Aumenta la aldolasa
- Aumenta la lactato deshidrogenasa


Estas son adaptaciones fisiológicas que nos permiten llevar a cabo el entrenamiento en cuestión pero, si el analista no sabe que acabamos de realizar ejercicio, podría pensar que sufrimos alguna enfermedad y emitir un diagnóstico erróneo. 
Me explico: una CK elevada, concretamente el isoenzima 3/MM (muscular), es indicativo de ejercicio intenso, pero también se elevaría en caso de un traumatismo muscular; la GGT y AST se elevan tras el ejercicio, pero también son indicadores de daño hepático. De esta manera, si nosotros estudiásemos a ciegas la analítica de un triatleta tras competir (por poner un ejemplo), pensaríamos que se trata de una persona enferma ya que su homeostasis se encuentra alterada. Todo esto sin tener en cuenta el uso de suplementos deportivos, los cuales también tendría cierta repercusión en estos valores.



Por otro lado, el deportista de élite está sometido un elevado nivel de estrés, sobre todo en época de competición. ¿Podría esto afectar a su calidad de vida? Lo cierto es que sí. No son pocos los estudios que relacionan de manera inversamente proporcional el nivel de estrés con la esperanza y la calidad de vida del individuo. Mención aparte merece el tema de las lesiones.

Por último, otro de los argumentos que se suelen emplear para demonizar el deporte de élite es el tema de la dieta. Durante la etapa precompetición se puede producir una desviación momentánea de lo que se entiende por “dieta saludable”. Pongamos como ejemplo el llamado “Régimen Disociado Escandinavo”, una dieta “old school” que consiste en incluir unos días muy bajos en hidratos de carbono, seguidos de unos muy altos, para así aumentar la captación de glucógeno -ojo, no estoy recomendando esta dieta-. Si la competición fuese, por ejemplo, un domingo haríamos lo siguiente:

- Lunes, martes y miércoles: días con pocos carbohidratos (<10%), junto con un entrenamiento largo e intensivo
- Jueves, viernes y sábado: días altos en carbohidratos (>70%) y reposo o entrenamiento ligero

Obviamente esta dieta dista mucho de lo que entendemos por dieta equilibrada y variada, pero no podemos perder la perspectiva: lo que buscamos en esos momentos no es una dieta equilibrada, sino llegar a la competición en las mejores condiciones posibles. Lo que nos debe quedar claro es, que por su corta duración, la dieta precompetición no va a resultar condicionante para la salud del deportista.



Dieta monótona, alteración de la homeostasis fisiológica, nivel elevado de estrés, posibles lesiones… Todos estos aspectos podrían hacernos pensar que no, que salud y rendimiento no son compatibles, que el riguroso entrenamiento que requiere participar en deportes de élite se asocia con efectos deletéreos en la salud, pero… ¿es esto cierto? ¿qué dicen los estudios? Para sorpresa de muchos, y alivio de otros tantos, los estudios dicen todo lo contrario: los atletas de elite tiene una esperanza de vida mayor a la de la población general.


Hagamos un repaso por la bibliografía disponible (por orden cronológico):

Elite Athletes Live Longer Than the General Population: A Meta-Analysis (2014)
Este meta-análisis, del año 2014, trató de proporcionar una visión precisa de la tasa de mortalidad en atletas de élite. Para ello, se revisaron artículos científicos en inglés, sin restricción en la fecha de inicio y hasta el 31 de marzo de 2014. Finalmente se incluyeron 10 estudios que corresponden a un total de 42.807 atletas (707 mujeres). La evidencia disponible hasta la fecha indica que los atletas de alto nivel viven más años que la población general y tienen un menor riesgo de dos de las principales causas de mortalidad: enfermedad cardiovascular y cáncer.

Row for Your Life: A Century of Mortality Follow-Up of French Olympic Rowers (2014)
Este estudio tuvo como objetivo describir la mortalidad general y las principales causas de muerte en remeros franceses (varones) en comparación con la población general francesa. Para ello, se contó con 203 remadores que participaron en, al menos, unos juegos olímpicos entre 1912 y 2012. El resultado que se obtuvo es que estos deportistas, presentaron una mortalidad global significativamente menor en comparación con sus compatriotas no deportistas.

Survival of the fittest: retrospective cohort study of the longevity of Olympic medallists in the modern era (2015)
Con el objetivo de determinar si los medallistas olímpicos viven más tiempo que la población general, los investigadores analizaron a 15.174 atletas olímpicos de diferentes países que ganaron alguna medalla entre 1896 y 2010. Los deportistas fueron comparados con cohortes igualadas de población general (por país, edad, sexo y año de nacimiento). Los investigadores concluyeron que los medallistas olímpicos viven más tiempo (2,8 años más) que la población general, independientemente del país, la medalla o el deporte.

All-cause and disease-specific mortality among male, former elite athletes: an average 50-year follow-up (2015)
El objetivo de este estudio de 2015 era investigar la esperanza de vida y la mortalidad de ex atletas de élite, en comparación con población general. Se concluyó que los atletas de élite gozan de 5-6 años de esperanza de vida adicional en comparación con el grupo control, siendo los atletas de resistencia los que más años viven, seguidos de los atletas de deportes de equipo. No obstante, para la mortalidad por demencia, los atletas de deportes de potencia, particularmente los boxeadores, habían aumentado su riesgo.

Do Elite Athletes Live Longer? A Systematic Review of Mortality and Longevity in Elite Athletes.(2015)
Esta revisión incluyó estudios comprendidos entre el 1 de enero de 1980 hasta el 30 de septiembre de 2014. Se contó con un total de 465.575 atletas, de los cuales sólo 5610 (1,2%) eran mujeres. Todos los estudios incluidos en esta revisión fueron generalmente de alta calidad, con más de un 6 (de un total de 9) en la escala de evaluación de Newcastle-Ottawa. Como resultado se obtuvo que los atletas de élite, en particular los de resistencia y de deportes mixtos, gozaban de una esperanza de vida mayor. Por ejemplo, los ciclistas franceses, italianos y belgas del Tour de Francia, tuvieron mayor longevidad comparada con la población general agrupada de sus respectivos países.

Parece que los estudios son bastante claros: la participación en deportes de élite es generalmente compatible con la longevidad.


No obstante, existen algunas lagunas en esta hipótesis. En primer lugar, apenas tenemos datos de deportistas de fuerza, ¿qué pasa con ellos? En segundo lugar, la mayoría de autores reportan que los estudios disponibles son demasiado heterogéneos y que esto podría influir de alguna manera en los resultados. Por otro lado, la investigación futura de los mecanismos que pueden afectar a la mortalidad es importante para una mejor comprensión de la esperanza de vida.



Otro aspecto que deberíamos considerar es el estilo de vida que llevan estas personas, más allá del deporte que practiquen. Por ejemplo, el hábito del tabaco y el alcohol seguramente esté mucho más extendido en la población general que en los deportistas de élite (aunque estén retirados), quizás sea esto lo que más este influyendo en esa menor tasa de mortalidad. Harían falta más estudios.


Conclusiones

A modo de conclusión y para sintetizar un poco tanta información, podríamos decir que sin salud no hay rendimiento óptimo, pero la búsqueda de la salud no sigue el mismo camino que la búsqueda del rendimiento. No es necesario llegar a esos niveles de exigencia para gozar de los máximos beneficios que el deporte puede aportar. No obstante una persona que compita, un deportista de élite, no verá condicionada su esperanza de vida por la búsqueda del éxito deportivo. Es decir, el máximo rendimiento no está reñido con gozar de una vida larga (sin entrar a valorar el abuso de sustancias o factores similares).

Si algo debe quedar claro en este artículo es que en una sociedad que tiene como costumbre el sedentarismo cualquier cosa que la levante de la silla va a aportar beneficio, ya sea deporte de élite o no.


AUTOR: ALEJANDRA PIÑEIRO COSTAS
Estudiante de Nutrición Humana y Dietética
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1 comentario :

  1. Vaya, me ha sorprendido 2 cosas:
    La primera es que esperaba un articulo tipo dieta flexible en deportistas de elite. Yo como deportista amateur en ciclismo de montaña estoy en esa delgada linia de tratar de comer muy alimentos sin procesar, apenas cereales, sin bebidas isotonicas y geles salvo en las carreras (y sus correspondientes test en entrenamiento para comprobar tolerancia en el estomago), lo unico procesado que tomo es proteina whey. Y a veces tengo esa duda de si mejoraria sustancialmente llevando una dieta algo mas flexible como el resto de compañeros, pero siempre pienso que ciclista amateur no lo seré toda la vida y prefiero comer mas saludable.

    La segunda me ha sorprendido tambien que yo pensaba que los deportistas de elite, por ese desgaste y quizá el abuso de alguna sustancia, tendrian menos esperanzza de vida. SI bien es cierto como comentas que quiza unos habitos de vida mas saludables puedan estar detras. Me gusto mucho el articulo, se despide un amante del cacahuete jajajaja

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